ANTES DE LA CIRUGÍA
Antes de operarte, tu médico te prescribirá exámenes preliminares. Estos exámenes (análisis de sangre, electrocardiograma, radiografías) son necesarios para evaluar tu estado general de salud y determinar si eres apto para la operación y el postoperatorio. En caso de enfermedades crónicas (por ejemplo, cardíacas, respiratorias, renales) puede ser necesaria una visita a un especialista.
También es aconsejable preparar el entorno doméstico para tu vuelta a casa, a fin de minimizar el riesgo de caídas o accidentes.
EN EL HOSPITAL
Acuérdate de llevar todo lo que necesites y que te exija tu médico: una lista de los medicamentos que tomas habitualmente, documentación clínica (informes de las investigaciones preoperatorias, radiografías), documento de identidad, tarjeta sanitaria y cualquier dispositivo como aparatos ortopédicos o muletas.
La intervención será de duración variable y el personal médico y de enfermería cuidará de ti.
DESPUÉS DE LA CIRUGÍA
La estancia hospitalaria varía en función del paciente y del tipo de intervención.
Tras la operación, tendrás que contar con el apoyo de alguien que te asista en casa o, en su defecto, se puede organizar una breve estancia en un centro de rehabilitación.
Puedes necesitar ciertos dispositivos, como muletas o aparatos ortopédicos, que te prescribirá y recomendará tu cirujano ortopédico.
TU NUEVA ARTICULACIÓN
Durante el postoperatorio , consulta siempre a tu traumatólogo y a tu médico de cabecera.
Sigue las instrucciones de tu cirujano y, si tienes alguna duda, no dudes en ponerte en contacto con él.
Recuerda que un estilo de vida sano y activo contribuirá a una recuperación más rápida y no olvides hacerte revisiones periódicas.
